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lunes, 4 de marzo de 2013

Noa Wine Travel - Parte 5


 Bueno llegamos casi al fin del viaje, la verdad que nos trajo grandes momentos, les contare ahora de uno los gigantes del Valle de Cafayate. Etchart.

 El ultimo día de nuestro viaje habíamos arreglado para almorzar con Ignacio López, enólogo de “Bodegas Etchart” una de las mas representativas, antiguas e importantes del norte Argentino que fue fundada en 1850, en 1996 el grupo francés Pernod Ricard adquiere la totalidad de la bodega y comienza a trazar una nueva línea de la amplia historia de los vinos de Cafayate.
 Ignacio pertenece a la nueva camada de enólogos que tiene la particularidad de sorprender todo el tiempo con sus vinos y demuestran la pasión por trabajar de lo que les gusta, esto se ve reflejado en el producto final y obviamente en nuestro disfrute.

 Como ya lo comente en notas anteriores las bodegas están muy ocupadas en este comienzo de vendimia así que mientras lo veíamos a Ignacio trabajar a lo lejos, Adrián Chaile que es el encargado de turismo, nos hizo una recorrida personalizada por toda la bodega y respondió cada inquietud que teníamos, al finalizar todo el recorrido y acercarnos a los viñedos el gran enólogo apareció, ocupamos un tiempo en el que podría descansar para llenarlo de preguntas y poder aprender un poco mas de este inquietante mundo del vino. Nos dirigimos a “La Escondida” una casa que se encuentra en medio de los viñedos para poder realizar la degustación y comer algo, claro esta.
 La degustación comenzó como Dios o la Pachamama manda en el valle, con Torrontes, nuestra uva blanca insignia en el mundo, probamos la línea Cafayate, Cafayate Reserve y Gran Linaje, todos 2012. Es muy bueno poder tener 3 gamas de precio de la bodega para poder comparar y entenderlos un poco mas, voy a decir que todo esta muy bien pensado. A medida que avanzábamos en las gamas los vinos perdían la intensidad de la fruta, pero ganaban complejidad y elegancia sobre todo, entonces tenemos vinos que nos pueden servir de aperitivos, de acompañamientos para comidas suaves y para comidas con mas estructuras y delicadas. Ojo no quiero decir que el Gran Linaje no tenga fruta, sino que el golpe en nariz al principio no es tan intenso como el de los dos anteriores, pero la acidez de este vino acompaña la boca de una manera tan delicada que con solo escribirlo quiero una copa; además, si bien la intensidad disminuye la permanencia de los aromas aumenta notablemente. Un dato para nada insignificante, probamos la semana siguiente de nuestro retorno el Gran Linaje 2010 y se encontraba en perfecto estado y diría que aguanta un tiempo mas, creció en complejidad y la miel estaba mucho mas acentuada, si bien son cosechas diferentes, es bueno tener en cuenta la calidad de las uvas de la línea.
 Continuamos la degustación con tintos de la línea Cafayate Reserve año 2011, en primer lugar un malbec, rojo intenso y brillante con reflejos violaceos, mucha, pero mucha fruta en nariz, ciruela bien madura y arandano sobresalían de la copa, un leve toque de pimienta negra y la madera que pasa casi desapercibida cierran una nariz muy tentadora, en boca sentí lo que los enólogos llaman “taninos dulces”, de hecho creí que el vino era dulce pero claramente el azúcar residual no es la suficiente, tal vez los 14,5% de alcohol nos aporta también esa sensación de dulzura, lo mismo esta tan bien equilibrado que no se siente un alcohol molesto en boca, impecable vino que para el rango de precios en el que se presenta me deja extremadamente conforme.
 Vamos ahora con el Cabernet Sauvignon, es claro que esta uva encontró un buen lugar en el norte, este cabernet tiene una nariz con poca fruta pero aun así presente, buena mineralidad y cambió el pimiento por el pimentón lo que lo hace mas agradable para quienes no son muy amantes de la pirazina en los vinos, un toque de madera y chocolate cierran la idea en nariz del vino que luego pasara con bastante coherencia a la boca. Creo que junto con el Malbec anterior son muy buenas opciones para llevar a una invitación a comer donde no conocemos los gustos de nuestros acompañantes.
 Y bueno, no podemos terminar la nota si no lo nombramos al Arnaldo B., actual tope de gama de la bodega y en este caso 2008, un vino complejo, compuesto en su mayoría por Malbec y acompañado por Cabernet Sauvignon y Tannat, digamos que los soldados indicados para pelear contra el tiempo e ir ganando en complejidad, un vino que a pesar que ya esta llegando a su quinto año mantiene buena fruta, clavo de olor, regaliz, chocolate y madera, todo esto lo pone por arriba de muchos vinos de la misma gama de precios, creo que hay que aprovechar antes que se den cuenta en la bodega. Antes de irnos por las ramas es destacable también la buena acidez que conserva y los taninos que se mantienen firmes, la verdad que esta impecable ahora y lo seguirá estando un tiempo mas.
 Gracias a Ignacio pudimos probar el 2010 que aun no esta a la venta pero esta en excelente estado para ser bebido. Me emociona cuando hacen vinos que son una delicia de jóvenes pero que prometen un envejecimiento mucho mejor, algo que antes no pasaba, los vinos longevos había que beberlos después de varios años para que no sea astringente y no nos deje la garganta rasgada por los taninos. Por otro lado pudimos probar los varietales que lo componen de manera separada al blend y todos tienen un carácter bastante intenso, acá una nueva felicitación al enólogo por encontrar el porcentaje indicado de cada uva y lograr un equilibrio perfecto en el corte. Probamos algunas novedades increíbles también, pero bueno, no podemos hablar mucho de eso, cuando salgan les avisare así de cabeza vayan a comprar, obviamente yo los acompaño.
 Luego de terminar la degustación pasamos a la mesa donde nos esperaban algunos quesos y fiambres para hacernos compañía hasta que lleguen las empanadas, que junto con las de Carmen del Porvenir fueron las mejores de todo Cafayate, y miren que siendo de Tucuman para alabar una empanada Salteña es porque realmente lo merece. Después llego el postre y terminamos de completar los tope de gama con el “Torrontes cosecha tardía 2011”, un vino delicioso, dulce pero no empalaga, con una estructura suficiente para aguantar un postre donde el almíbar abundaba, buena apuesta de la bodega en realizar un vino dulce de alta gama, si quieren probar la evolución del “Cafayate cosecha tardía” verán que hay un gran salto que valen esos pesos extras y le dan un plus a la sobre mesa.
 Una charla muy educativa para nosotros de parte de Ignacio acompañada de buenos vinos y con un paisaje entre viñedos y cerros generaron un entendimiento aun mayor de lo que significa el valle para la gente que vive en el. Nuestro anfitrión debía continuar con sus tareas así que en compañía de Adrián finalizamos nuestra visita a Etchart entre anécdotas y risas y claro, algunas copitas mas. Muchas gracias a ellos por el recibimiento y el inmejorable trato.

jueves, 28 de febrero de 2013

Noa Wine Travel – Parte 4


 Llegamos a uno de los últimos días del viaje, les contare un poco sobre nuestra visita a Amalaya, previamente ese día fuimos a visitar "Finca las nubes" con la intención de almorzar, un poco descuidados con el tiempo llegamos tarde para la comida pero sin presentarnos como bebedores habituales del vino pudimos conocer a José Luís Mounier, talvez el enólogo mas asociado con el Torrontes, nuestra visita a su bodega personal fue muy improvisada y realmente no tengo mucho que decir al respecto, quizás en otro momento hable de sus vinos.

 Entrada la tarde y una vez en Amalaya nos recibió Javier Grane, jefe de ingenieros del grupo Hess Family Estates, si, el mismo al que pertenece Colomé. Esta parte del grupo se especializa en vinos de corte, así que difícilmente encontraran en sus etiquetas el varietal, salvo en la línea Territorio que mantiene de lo que alguna vez fue Bodega Muñoz, la cual tuvimos la suerte de visitar y que en el presente podemos identificar todo lo que evoluciono de la mano de grupo de Donald Hess, sin duda una bodega muy bien preparada.

 Si bien probamos todos los vinos de la bodega dejare de lado la línea “Territorio” para centrarme en “Amalaya”, de todas maneras la aconsejo a la primera para quien guste de vinos fáciles de beber y que presenten narices muy perfumadas.

 Como la experiencia y los libros nos enseñan empezamos con el Amalaya Blanco 2012, un vino compuesto en su mayoría por Torrontés y con un toque de Riesling, para quien no conoce esta ultima es una uva blanca de origen Alemán, de a poco las bodegas del norte aprendieron a domesticarla y ahora da excelentes resultados. Este corte tiene toda la fruta y las flores del Torrontés y un sutil toque mineral aportado por el Riesling, esto se endulza al final con un toque de miel, en boca muy buena acidez que deja la boca fresca, me parece que es un aporte que le brinda la uva Alemana, con el alcohol bien equilibrado lo hace un blanco interesante. Este vino es un viejo conocido para mí pero siempre es bueno recordarlo. Felicito además a todos los encargados de realizarlo ya que se llevo un Trophy en el Argentina Wine Awards 2013. Para los que no estén muy interiorizados en el tema este concurso es organizado por el WOFA (Wine of Argentina) y cuenta con 4 categorías en orden creciente, Bronce, Plata, Oro y Trophy. Por cierto el Torrontes de “Territorio” gano un bronce, dedo pulgar arriba para el también.


 Continuamos la degustación con el Rosado de Corte 2012, un corte de Malbec y Torrontes, algo interesante ya que en su mayoría los rosados se elaboran solo con uvas tintas, una mezcla interesante entre las dos uvas más representativas de Argentina. En Nariz es casi un malbec rosado, frutilla y cereza, un poco de rosa y el jazmín que viene mas del lado de la uva blanca que en boca aporta una flechita para arriba a la acidez, un vino muy bien equilibrado y simple de beber, se encuentra en mi top 5 de vinos rosados.


 Seguimos adelante con el Amalaya Tinto 2011, es el que mas corte posee de toda la línea; Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y Tannat forman este vino que obtuvo un bronce en el Argentina Wine Awards 2013. No se como serán los números que maneja la bodega pero acá en Tucumán se lo ve mucho en la mesas de la gente joven. Es un vino con buena fruta en la que resalta la ciruela y la frutilla, un poco especiado y la madera aparece de manera muy superficial aportando un poco mas de complejidad en sus aromas, con una acidez correcta y taninos bien redondos es un vino que hay que beberlo ahora, no lo guardaría mucho mas.


 Por ultimo llegamos al tope de gama, el Amalaya Gran Corte 2011, vino que esperamos con muchas ansias cuando supimos que en su composición tenia Cabernet Franc, a la base de malbec se le sumo además el Tannat, un vino con una gran nariz, frutas en compota y notas especiadas, aparece un clavo de olor y nuez moscada, la madera bien integrada y algunas notas de café y chocolate que le dan una elegancia particular, en boca posee una buena estructura, taninos firmes y acidez que lo acompañaran unos añitos mas, un vino muy bien equilibrado y que es coherente con su nariz. Para mi una de las etiquetas con mejor relación precio calidad del mercado.


 Esto fue lo máximo que pude resumir de una charla que duro poco mas de 3 horas con el señor Javier Grane donde probamos todos los vinos de la bodega, gesto que agradecemos con mis compañeros de viaje ya que dispuso gran parte de su tiempo en una época complicada para las bodegas, además como ya dije en la primera nota del viaje, nos ayudo en la gestion para llegar a Colomé. Presten atención que esta rama del grupo Hess Family que va por mucho más en sus vinos.

Degustando los vinos con Javier Grane
Cuando llegamos y cuando nos fuimos



lunes, 25 de febrero de 2013

Noa Wine travel - Parte 3


 Llegamos a un nuevo capitulo del viaje, antes de empezar la visita a una nueva bodega tuvimos una charla bastante amena con Luís Asmet, uno de los enólogos mas antiguos de Cafayate, nos contó un poco sobre toda la evolución que tuvo el valle y a partir de esto como crecieron los vinos, probamos los vinos que realiza en Bodega el Transito y en algún restaurante los de Finca Humanao que se encuentra cerca de Colomé pero que por cuestiones meteorológicas no pudimos visitar, también nos hablo sobre su trabajo anterior en el Porvenir de Cafayate, bodega que visitaríamos al día siguiente y que ahora tiene al frente a Mariano Quiroga Adamo, un enólogo de apenas 31 años que trasmite sus inquietudes y franqueza a los vinos de la bodega.

 Unas semanas antes de llegar a Cafayate nuestra visita al Porvenir ya estaba arreglada. La bodega se encontraba a una cuadra de nuestro hotel así que decidimos ir caminando, Mariano quien nos recibiría se encontraba un poco ocupado, algo esperado para estas fechas de vendimia pero no paso mucho tiempo desde nuestro arribo al momento en que se presento, ahí empezó la experiencia “Porvenir”.

 Como es habitual, la visita comenzó conociendo las instalaciones de la bodega, al igual que en Lavaque vimos un vino que llevaba pocos días fermentando, un torrontes en una etapa deliciosa, al ver nuestro entusiasmo Mariano nos ofreció un poco de Chardonnay en la misma etapa, nuestra sorpresa fueron los aromas extremadamente tropicales que presenta la uva en su etapa inicial, si bien cuando es vino se pueden apreciar melón y ananá, la banana que resaltaba aquí queda bastante relegada o imperceptible, no seguiremos hablando de este jugo porque seguramente están esperando por los vinos ya terminados, así que luego de una clase rápida de enología fuimos a degustar las creaciones en su etapa final.


 Como estamos en el norte el no empezar con un torrontés seria casi de mala educación, así que para no faltar el respeto a los valles el primer vino fue un Laborum Single Vineyard Torrontes 2012 de Finca el Retiro, uno de los mejores torrontés del viaje, un vino muy floral, algunas notas cítricas y azahar, con una acidez que le hace un frente impecable al calor del norte, el vino para empezar la tarde, o la media mañana y claro esta, como buen torrontés las empanadas van de la mano con el.


 El segundo vino que probamos fue una chardonnay de la misma línea pero de la finca “Alto los Cuises”. Este vino tal vez no sea para cualquier paladar pero definitivamente lo es para el mío. Primero, buena fruta, ananá maduro, durazno y melón, la banana aquellas que les nombre al principio no la percibo, pero sí aparece un nota ahumada que es la que me termina de comprar con este vino, al menos en nariz, se suma un poco de manteca, chocolate blanco y miel. En boca es extremadamente untuoso, casi pareciera que no te toca la lengua, una acidez correcta y el alcohol muy bien equilibrado, entiendo que no a todos le gustan los vinos así, pero a mi me encantan, es lo bueno de esto, hay para todos los gustos.


 Como en blancos llegamos a su máxima expresión vamos a los tintos, comenzamos con la línea Amauta, en este caso el Corte III llamado reflexión, un corte entre Malbec y Cabernet del 2011. Un rojo muy intenso y con reflejos violáceos, resalta el Malbec con sus frutas maduras y la ciruela tan característica, el cabernet aparece para aportar un poco de complejidad y equilibrio, para los que no gustan mucho del pimiento pueden quedarse tranquilos con este vino, sus aromas van por el lado del regaliz y la fruta, además se suma al abanico algunas notas especiadas y una extremadamente sutil madera, en boca es amable y fácil de beber, taninos suaves y todo en completo equilibrio, un vino para quedar bien con el mundo.

 Después de esto pasamos nuevamente a la línea Laborum, otro Single Vineyard pero Malbec 2011 de Finca Río Seco, uno de los vinos que resalta en el exterior después de los 92 puntos que le otorgo la revista “The Wine Advocate”, en esta ocasión le daré mi visto bueno a Parker, el vino lo merece, mas complejidad que el anterior y tiene una sola cepa para aportar aromas, en boca bastante equilibrado, buena acidez y buenos taninos, un vino que si bien se lo puede beber ya, puede ser guardado unos cuantos años para que siga evolucionando.

 Seguimos con el Tannat 2011, una uva que se esta asentando cada vez mas en el norte Argentino, nos gusto tanto que antes de volver trajimos algunas botellitas, espero que nuestros vecinos Uruguayos no se sientan amenazado con su cepa emblema pero acá están descubriendo un nuevo mundo. Por lo general uno asocia el Tannat a los taninos y con alguna razón, es una de las variedades que mas aporte de los mismo lleva, pero este Laborum de Finca el Retiro es muy amable para beber, buena acidez, algo poco común en estos vinos y buena fruta, un vino complejo que nos encanto. Les diría que es el mejor Tannat que probé si no fuera porque Mariano nos convido una primicia, la añada 2012 de la misma línea que esta INCREIBLE, creo que todos nos miramos y pensamos como hacer para llevarnos una o dos barricas. ¡Felicidades al enólogo!


 Cuando estábamos prontos a probar otra joyita de la bodega nos avisaban que la comida estaba lista, así que nos dirigimos a una de las fincas donde el Porvenir tiene una gran plantación de uvas para sus vinos, ahí nos convidaron con, tal vez las mejores empanadas de Cafayate, Carmen era la señora que las cocinaba y parecía que estaban pensadas para acompañarlas con el torrontes de finca el retiro. Continuamos una charla muy interesante y llego la humita y luego el postre, de fondo se armaban interesantes debates y Mariano nos enseñaba algunas cositas más sobre los vinos.



 La charla estaba muy entretenida así que nuestro gran anfitrión nos invito a descansar un poco de los vinos y beber unas cervezas en el Restaurante de “La estancia de Cafayate – Wine&golf”, un lugar soñado en verdad, caballos, canchas de golf, tenis, squash, gimnasio, sauna, bueno, todo lo necesario para descansar, como resonaba esa tarde, acá se ve la otra parte de cafayate. El enólogo debía seguir con sus tareas así que decidimos dejarlo libre, no sin antes fijar una cita para la cena.


 A la noche decidimos cenar en Terruño, uno de los restaurantes ubicado frente a la plaza que se presenta con la idea de gastronomía gourmet y la verdad que se distingue del resto por esto, buena atención y precios ubicados ponen un plus a la comida que es deliciosa. Ya estábamos todos en la mesa y pedimos un Cafayate Reserve torrontes 2012 para acompañar una picada de quesos y fiambres de llama, Mariano contribuyo con el Malbec de Rio Seco que nos había gustado tanto a la tarde  para acompañar los platos principales y con una Joya desaparecida, El Porvenir 2006 para la sobre mesa, un vino muy difícil de conseguir de la época en que los vinos estaban a cargo de Luís Asmet, el vino estaba muy bueno, tal vez si lo probábamos un año antes hubiera sido mejor, todos coincidimos en que ya había empezado la curva de descenso en su vida, pero aun así esta bastante bien. Se nota la diferencia de estilos de los vinos anteriores con los actuales de la bodega, acá entendemos que el terroir incluye también al enólogo y no solo al clima y a la tierra.
 Intente resumir lo máximo posible nuestra experiencia “El Porvenir”, la verdad que de las mejores del viaje. ¿Con que vinos me quedo si tuviera un limite para traer? El chardonnay de Alto los Cuises en blancos, el Tannat 2012 si es que estuviera a la venta y como ya lo compre al Tannat 2011 me compraría el Malbec 2011 de Río Seco. Gracias nuevamente Mariano por tu atención y por los grandes vinos que probamos. Felicidades a la bodega por apostar a vinos de calidad y no de cantidad.




lunes, 18 de febrero de 2013

Noa Wine Travel – Parte 1


 Podría aburrirlos contando como llegamos a realizar este viaje, pero creo que no es el tema que nos compete realmente, así que simplemente lo resumiré repitiendo una frase que escuche y leí muchas veces: “el mejor vino es el que se comparte”. Así es que si este viaje lo hubiera hecho solo no seria igual, por suerte tuve la posibilidad de compartir con amigos, viejos y nuevos.

 Pasemos al recorrido ¿les parece? La primera bodega que visitamos fue Colomé, bodega que siempre deja bien parada a Argentina en el exterior, dentro del país ya es una vieja conocida, al menos para los que disfrutamos los vinos de alta gama. Esta bodega presume de ser la mas antigua de nuestra república al contar con mas de 180 años de edad, eso es un orgullo para cualquiera del nuevo mundo vitivinícola, luego de cambiar unas pocas veces de dueños termino en mano de Donald Hess en 2001 y de ahí comienza una nueva historia. La bodega Colomé además de ser la mas antigua posee también el viñedo mas alto del mundo, denominado justamente “altura máxima” ubicado en Payogasta a 3111 msnm. ¿A más altura mejores vinos? Eso lo decidirán ustedes, por mi parte les diré que la personalidad es otra, después el consumidor elige según sus gustos. Colomé posee ademas una fundación que ayuda a los habitantes de la zona con alimentos, salud y educación, si bien los fondos provienen de la firma Hess Family Estates se aceptan donaciones.

 Después de Aprender un poco de la bodega pasemos a lo que seguramente les interesa, los vinos. Antes de almorzar comenzamos la degustación con un Torrontes 2012, un color amarillo pajizo muy brillante con una nariz frutada y un toque de azahar y miel, bien amalgamados y delicados todos los aromas, en boca buena acidez sin ser punzante y el alcohol muy bien equilibrado. Al finalizar el almuerzo nos convidaron un helado de torrontes con dulce de cayote y nueces y a pesar de ser un vino seco marido a la perfección con el postre, uno de mis pocos experimentos que salieron triunfantes entre un postre dulce y un vino seco, punto a favor para la versatilidad del vino.


 Luego del vino blanco llegaron tres malbec pertenecientes a la línea “Lote Especial” todo del 2010, los viñedos de estas botellas están ubicados en San Isidro, Colomé y el Arenal a 1700, 2300 y 2600 metros del altura, con estas botellas se genero el primer gran debate del grupo. El primero fue un vino que en el momento de caer en la copa desato un abanico de aromas, acá uno entiende lo que son los frutos rojos, además se valora tanta intensidad en un vino Argentino de mas de 2 años, el segundo sorprendió un poco menos y el tercero como que hasta ahí, pero por suerte estábamos con tiempo y de a poco los vinos se fueron abriendo y el “arenal” que fue el ultimo de la serie libero toda su mineralidad, las frutas fueron suplantadas por especias, nuez moscada sobre todo, ahora si, la sorpresa apareció y llovieron halagos para este muchacho, el segundo corrió la peor de las suerte, no por no tener atributos, sino porque engloba a los dos, frutas y especias, pero el que mucho abarca poco aprieta y los votos fueron comprados por la intensidad, creo que al igual que los otros dos, si lo bebiéramos solo daría muchas satisfacciones. La madera por su parte no tuvo mucho protagonismo gracias al buen equilibrio y eso creo que nos gusto a todos, el roble es bueno, siempre que no tengas que masticarlo en el vino. Así que Gracias Thibaut (enologo de la bodega) por no hacer abuso de este recurso. Cerramos la degustación con el Colomé Estate, también un Malbec del 2010, este es el caballito de batalla de la bodega en el exterior y esta compuesto por los otros 3 vinos con un mayor porcentaje del "Colomé", lo miremos de esta forma, los “Lote Especial” son las princesas pero la reina es el Estate, delicadezas si las hay, un vino que tal vez deberíamos esperarlo un poco mas en botella para que gane en complejidad, entre los 4 tintos pongo mis fichas en el, tal vez influyo que iba a la perfección con la colita de cuadril que comimos, lo cual es lógico ya que investigando (leyendo el menú) vi que la salsa que acompañaba la carne lo tenia de protagonista a este vino. De todas maneras creo que lo seguiré eligiendo por el tiempo de vida que tiene, mas allá de su complejidad aromática y su sencillez para ser bebido, en su juventud también suma.


 Luego de la sobremesa fuimos a visitar el museo James Turrel, es algo diferente a lo que uno esta acostumbrado, un lugar que juega con la mente y no nos prohíben tocar las obras, de hecho esta diseñado para interactuar con las mismas, mucho no quiero decirles porque seria contarles como termina la película, así que los que no son amantes del vino tienen otra excusa para visitar la bodega, además en el camino que los lleva al museo podrán aprender que hay vida después del malbec como decía mi eterno profesor y conocerán uvas no tradicionales en Argentina como la Mourvedre por nombrar una.



 Al terminar la visita y mientras aguardábamos que nos vinieran a buscar para retornar a Molinos, pueblo en el cual pasamos la noche, comimos una picada de quesos la cual acompañamos con otro “Lote Especial” llamado “Misterioso,” nombre que le da el desconocimiento de las uvas con la que esta elaborado, personalmente creo que en su mayoría es Torrontes, Chardonnay y Riesling, seguramente algunas mas. Este vino tiene un hermoso color amarillo verdoso con reflejos dorados, una nariz muy cítrica pero con un toque mineral y el jazmín y la miel del torrontes, todos descriptores puntuales de las uvas que creo que lo componen, un vino con buena acidez y alcohol bien equilibrado que acompaño la tabla de quesos de manera correcta.



  Ahora si, finalizamos con los vinos y aparecieron las camionetas, y en esto quiero realmente agradecer a la bodega mas allá de la excelente atención, les cuento porque. El Verano es la época de lluvia y para cruzar desde Molinos a Colomé hay que atravesar un rió a lo ancho, debe tener 150 metros aproximadamente, cuando esta crecido ni las  camionetas cruzan, mucho menos nuestros autos, la bodega tuvo la amabilidad de trasladarnos con una pala mecánica al otro lado del rió y luego acercarnos en 2 camionetas hasta la bodega que se encuentra a 16km aproximadamente de este, el mismo proceso en sentido inverso se cumplió para nuestro retorno. Ademas el Sommelier de Colomé Pedro Aquino y su equipo gestionaron un día que no olvidaremos.



 Para terminar con esta primera parte les informo que compramos el “Colomé 180 años” así que cuando lo beba les cuento. El viaje es largo, pronto seguiré con las próximas visitas. Santé!