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jueves, 28 de febrero de 2013

Noa Wine Travel – Parte 4


 Llegamos a uno de los últimos días del viaje, les contare un poco sobre nuestra visita a Amalaya, previamente ese día fuimos a visitar "Finca las nubes" con la intención de almorzar, un poco descuidados con el tiempo llegamos tarde para la comida pero sin presentarnos como bebedores habituales del vino pudimos conocer a José Luís Mounier, talvez el enólogo mas asociado con el Torrontes, nuestra visita a su bodega personal fue muy improvisada y realmente no tengo mucho que decir al respecto, quizás en otro momento hable de sus vinos.

 Entrada la tarde y una vez en Amalaya nos recibió Javier Grane, jefe de ingenieros del grupo Hess Family Estates, si, el mismo al que pertenece Colomé. Esta parte del grupo se especializa en vinos de corte, así que difícilmente encontraran en sus etiquetas el varietal, salvo en la línea Territorio que mantiene de lo que alguna vez fue Bodega Muñoz, la cual tuvimos la suerte de visitar y que en el presente podemos identificar todo lo que evoluciono de la mano de grupo de Donald Hess, sin duda una bodega muy bien preparada.

 Si bien probamos todos los vinos de la bodega dejare de lado la línea “Territorio” para centrarme en “Amalaya”, de todas maneras la aconsejo a la primera para quien guste de vinos fáciles de beber y que presenten narices muy perfumadas.

 Como la experiencia y los libros nos enseñan empezamos con el Amalaya Blanco 2012, un vino compuesto en su mayoría por Torrontés y con un toque de Riesling, para quien no conoce esta ultima es una uva blanca de origen Alemán, de a poco las bodegas del norte aprendieron a domesticarla y ahora da excelentes resultados. Este corte tiene toda la fruta y las flores del Torrontés y un sutil toque mineral aportado por el Riesling, esto se endulza al final con un toque de miel, en boca muy buena acidez que deja la boca fresca, me parece que es un aporte que le brinda la uva Alemana, con el alcohol bien equilibrado lo hace un blanco interesante. Este vino es un viejo conocido para mí pero siempre es bueno recordarlo. Felicito además a todos los encargados de realizarlo ya que se llevo un Trophy en el Argentina Wine Awards 2013. Para los que no estén muy interiorizados en el tema este concurso es organizado por el WOFA (Wine of Argentina) y cuenta con 4 categorías en orden creciente, Bronce, Plata, Oro y Trophy. Por cierto el Torrontes de “Territorio” gano un bronce, dedo pulgar arriba para el también.


 Continuamos la degustación con el Rosado de Corte 2012, un corte de Malbec y Torrontes, algo interesante ya que en su mayoría los rosados se elaboran solo con uvas tintas, una mezcla interesante entre las dos uvas más representativas de Argentina. En Nariz es casi un malbec rosado, frutilla y cereza, un poco de rosa y el jazmín que viene mas del lado de la uva blanca que en boca aporta una flechita para arriba a la acidez, un vino muy bien equilibrado y simple de beber, se encuentra en mi top 5 de vinos rosados.


 Seguimos adelante con el Amalaya Tinto 2011, es el que mas corte posee de toda la línea; Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y Tannat forman este vino que obtuvo un bronce en el Argentina Wine Awards 2013. No se como serán los números que maneja la bodega pero acá en Tucumán se lo ve mucho en la mesas de la gente joven. Es un vino con buena fruta en la que resalta la ciruela y la frutilla, un poco especiado y la madera aparece de manera muy superficial aportando un poco mas de complejidad en sus aromas, con una acidez correcta y taninos bien redondos es un vino que hay que beberlo ahora, no lo guardaría mucho mas.


 Por ultimo llegamos al tope de gama, el Amalaya Gran Corte 2011, vino que esperamos con muchas ansias cuando supimos que en su composición tenia Cabernet Franc, a la base de malbec se le sumo además el Tannat, un vino con una gran nariz, frutas en compota y notas especiadas, aparece un clavo de olor y nuez moscada, la madera bien integrada y algunas notas de café y chocolate que le dan una elegancia particular, en boca posee una buena estructura, taninos firmes y acidez que lo acompañaran unos añitos mas, un vino muy bien equilibrado y que es coherente con su nariz. Para mi una de las etiquetas con mejor relación precio calidad del mercado.


 Esto fue lo máximo que pude resumir de una charla que duro poco mas de 3 horas con el señor Javier Grane donde probamos todos los vinos de la bodega, gesto que agradecemos con mis compañeros de viaje ya que dispuso gran parte de su tiempo en una época complicada para las bodegas, además como ya dije en la primera nota del viaje, nos ayudo en la gestion para llegar a Colomé. Presten atención que esta rama del grupo Hess Family que va por mucho más en sus vinos.

Degustando los vinos con Javier Grane
Cuando llegamos y cuando nos fuimos



lunes, 18 de febrero de 2013

Noa Wine Travel – Parte 1


 Podría aburrirlos contando como llegamos a realizar este viaje, pero creo que no es el tema que nos compete realmente, así que simplemente lo resumiré repitiendo una frase que escuche y leí muchas veces: “el mejor vino es el que se comparte”. Así es que si este viaje lo hubiera hecho solo no seria igual, por suerte tuve la posibilidad de compartir con amigos, viejos y nuevos.

 Pasemos al recorrido ¿les parece? La primera bodega que visitamos fue Colomé, bodega que siempre deja bien parada a Argentina en el exterior, dentro del país ya es una vieja conocida, al menos para los que disfrutamos los vinos de alta gama. Esta bodega presume de ser la mas antigua de nuestra república al contar con mas de 180 años de edad, eso es un orgullo para cualquiera del nuevo mundo vitivinícola, luego de cambiar unas pocas veces de dueños termino en mano de Donald Hess en 2001 y de ahí comienza una nueva historia. La bodega Colomé además de ser la mas antigua posee también el viñedo mas alto del mundo, denominado justamente “altura máxima” ubicado en Payogasta a 3111 msnm. ¿A más altura mejores vinos? Eso lo decidirán ustedes, por mi parte les diré que la personalidad es otra, después el consumidor elige según sus gustos. Colomé posee ademas una fundación que ayuda a los habitantes de la zona con alimentos, salud y educación, si bien los fondos provienen de la firma Hess Family Estates se aceptan donaciones.

 Después de Aprender un poco de la bodega pasemos a lo que seguramente les interesa, los vinos. Antes de almorzar comenzamos la degustación con un Torrontes 2012, un color amarillo pajizo muy brillante con una nariz frutada y un toque de azahar y miel, bien amalgamados y delicados todos los aromas, en boca buena acidez sin ser punzante y el alcohol muy bien equilibrado. Al finalizar el almuerzo nos convidaron un helado de torrontes con dulce de cayote y nueces y a pesar de ser un vino seco marido a la perfección con el postre, uno de mis pocos experimentos que salieron triunfantes entre un postre dulce y un vino seco, punto a favor para la versatilidad del vino.


 Luego del vino blanco llegaron tres malbec pertenecientes a la línea “Lote Especial” todo del 2010, los viñedos de estas botellas están ubicados en San Isidro, Colomé y el Arenal a 1700, 2300 y 2600 metros del altura, con estas botellas se genero el primer gran debate del grupo. El primero fue un vino que en el momento de caer en la copa desato un abanico de aromas, acá uno entiende lo que son los frutos rojos, además se valora tanta intensidad en un vino Argentino de mas de 2 años, el segundo sorprendió un poco menos y el tercero como que hasta ahí, pero por suerte estábamos con tiempo y de a poco los vinos se fueron abriendo y el “arenal” que fue el ultimo de la serie libero toda su mineralidad, las frutas fueron suplantadas por especias, nuez moscada sobre todo, ahora si, la sorpresa apareció y llovieron halagos para este muchacho, el segundo corrió la peor de las suerte, no por no tener atributos, sino porque engloba a los dos, frutas y especias, pero el que mucho abarca poco aprieta y los votos fueron comprados por la intensidad, creo que al igual que los otros dos, si lo bebiéramos solo daría muchas satisfacciones. La madera por su parte no tuvo mucho protagonismo gracias al buen equilibrio y eso creo que nos gusto a todos, el roble es bueno, siempre que no tengas que masticarlo en el vino. Así que Gracias Thibaut (enologo de la bodega) por no hacer abuso de este recurso. Cerramos la degustación con el Colomé Estate, también un Malbec del 2010, este es el caballito de batalla de la bodega en el exterior y esta compuesto por los otros 3 vinos con un mayor porcentaje del "Colomé", lo miremos de esta forma, los “Lote Especial” son las princesas pero la reina es el Estate, delicadezas si las hay, un vino que tal vez deberíamos esperarlo un poco mas en botella para que gane en complejidad, entre los 4 tintos pongo mis fichas en el, tal vez influyo que iba a la perfección con la colita de cuadril que comimos, lo cual es lógico ya que investigando (leyendo el menú) vi que la salsa que acompañaba la carne lo tenia de protagonista a este vino. De todas maneras creo que lo seguiré eligiendo por el tiempo de vida que tiene, mas allá de su complejidad aromática y su sencillez para ser bebido, en su juventud también suma.


 Luego de la sobremesa fuimos a visitar el museo James Turrel, es algo diferente a lo que uno esta acostumbrado, un lugar que juega con la mente y no nos prohíben tocar las obras, de hecho esta diseñado para interactuar con las mismas, mucho no quiero decirles porque seria contarles como termina la película, así que los que no son amantes del vino tienen otra excusa para visitar la bodega, además en el camino que los lleva al museo podrán aprender que hay vida después del malbec como decía mi eterno profesor y conocerán uvas no tradicionales en Argentina como la Mourvedre por nombrar una.



 Al terminar la visita y mientras aguardábamos que nos vinieran a buscar para retornar a Molinos, pueblo en el cual pasamos la noche, comimos una picada de quesos la cual acompañamos con otro “Lote Especial” llamado “Misterioso,” nombre que le da el desconocimiento de las uvas con la que esta elaborado, personalmente creo que en su mayoría es Torrontes, Chardonnay y Riesling, seguramente algunas mas. Este vino tiene un hermoso color amarillo verdoso con reflejos dorados, una nariz muy cítrica pero con un toque mineral y el jazmín y la miel del torrontes, todos descriptores puntuales de las uvas que creo que lo componen, un vino con buena acidez y alcohol bien equilibrado que acompaño la tabla de quesos de manera correcta.



  Ahora si, finalizamos con los vinos y aparecieron las camionetas, y en esto quiero realmente agradecer a la bodega mas allá de la excelente atención, les cuento porque. El Verano es la época de lluvia y para cruzar desde Molinos a Colomé hay que atravesar un rió a lo ancho, debe tener 150 metros aproximadamente, cuando esta crecido ni las  camionetas cruzan, mucho menos nuestros autos, la bodega tuvo la amabilidad de trasladarnos con una pala mecánica al otro lado del rió y luego acercarnos en 2 camionetas hasta la bodega que se encuentra a 16km aproximadamente de este, el mismo proceso en sentido inverso se cumplió para nuestro retorno. Ademas el Sommelier de Colomé Pedro Aquino y su equipo gestionaron un día que no olvidaremos.



 Para terminar con esta primera parte les informo que compramos el “Colomé 180 años” así que cuando lo beba les cuento. El viaje es largo, pronto seguiré con las próximas visitas. Santé!